El mundo de la informática asequible está enfrentando un nuevo reto: la escalada de precios en las placas Raspberry Pi. Una línea de productos reconocida por ofrecer computación de bajo costo está viendo cómo su ventaja económica empieza a desvanecerse debido a factores del mercado tecnológico global. Al iniciar 2026, la compañía detrás de Raspberry Pi ha anunciado un incremento en los precios de varios de sus productos más nuevos, especialmente aquellos equipados con 2 GB o más de RAM. La razón detrás de este aumento, según explicó el CEO Eben Upton, es el alza en los precios de la memoria LPDDR4, impulsado por la creciente demanda de infraestructura para Inteligencia Artificial.
El panorama está cambiando rápidamente en el sector de las memorias. La presión de IA está acelerando el desplazamiento hacia productos más rentables como la memoria HBM (High Bandwidth Memory), vital para servidores de inteligencia artificial, provocando que la «memoria tradicional» se encarezca significativamente. Con algunos componentes más que duplicando su costo en el último trimestre, Raspberry Pi se ha visto forzada a trasladar ese impacto a los consumidores finales.
La estructura de precios escalonados deja claro el impacto según la capacidad de memoria: los modelos con 1 GB se mantienen inalterados, mientras que los dispositivos con 16 GB experimentan las subidas más dramáticas. Por ejemplo, la Raspberry Pi 5 con 16 GB de RAM ahora cuesta 205 dólares, un salto desde los 120 dólares iniciales, representando un aumento del 70.8%.
Esta situación podría redefinir el atractivo de las Raspberry Pi en comparación con otros dispositivos computacionales. Si bien la eficiencia energética de las Raspberry sigue siendo un punto fuerte, los nuevos precios las colocan en competencia directa con mini PCs x86, tradicionalmente más potentes y versátiles en términos de sistemas operativos.
No todos los productos han experimentado subidas, algunos modelos como aquellos con 1 GB de RAM, la Raspberry Pi Zero, Raspberry Pi 3, y la Raspberry Pi 400 se han «salvado» de estos aumentos, principalmente porque utilizan memorias más antiguas, de las que la empresa aún tiene inventario suficiente.
Sin embargo, el impacto se deja sentir en comunidades que han sustentado el ecosistema de Raspberry Pi por años, desde proyectos educativos hasta laboratorios tecnológicos domésticos. La barrera financiera más alta podría limitar la cantidad de unidades compradas para experimentación, lo que tradicionalmente ha sido un atractivo significante de estas placas.
Raspberry Pi sostiene que estos incrementos son circunstanciales y espera revertirlos cuando el mercado de la memoria se estabilice. No obstante, advierte que 2026 promete seguir siendo complicado, con la inteligencia artificial compitiendo ferozmente por la capacidad de fabricación de memoria, motivando a la industria a priorizar productos de mayor rentabilidad. Mientras tanto, los entusiastas tecnológicos deberán ajustar sus expectativas y planes para el futuro cercano.








