Las fuerzas armadas y la policía de Colombia, con apoyo de la DEA, desmantelaron un depósito y fábrica de explosivos en Usme, al sur de Bogotá, operativo vinculado al Frente de Guerra Urbano del ELN. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, indicó que estos explosivos podrían ser utilizados para acciones terroristas durante las elecciones del 8 de marzo. Entre el material incautado había municiones, lanzagranadas y componentes para explosivos improvisados, cuya fabricación podría haberse destinado a más de 70 artefactos explosivos. Dos personas fueron capturadas en el operativo. Mientras las autoridades argumentan que el arsenal representaba una amenaza directa a la población civil, expertos expresan dudas sobre su uso en un atentado urbano, sugiriendo en cambio que los explosivos permanecen asociados a estrategias rurales de abastecimiento para el ELN. Bogotá, con una considerable porción del censo electoral en Colombia, enfrenta riesgos extremos de violencia y fraude electoral, situación agravada por la reciente actividad de otros grupos armados, como el Clan del Golfo y El Tren de Aragua, que también han interferido en el contexto electoral.
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