En 2025, la justicia francesa inició una investigación tras recibir una denuncia sobre los algoritmos de X, que supuestamente presentaban sesgos. Esta investigación fue posteriormente ampliada para incluir a Grok, el sistema de inteligencia artificial de la misma empresa, con el objetivo de esclarecer posibles prejuicios en su funcionamiento y toma de decisiones. El caso ha generado un amplio interés debido a las implicaciones éticas y legales que podrían derivarse de la utilización de estas tecnologías en contextos sensibles.
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