Un equipo de investigación de la Universidad de Sevilla ha logrado un avance significativo en el campo del tratamiento de infecciones bacterianas mediante el desarrollo de una nanocápsula destinada a liberar compuestos antibacterianos directamente en el foco de la infección. Esta innovadora tecnología ofrece una alternativa prometedora a los antibióticos tradicionales, permitiendo la dosificación controlada del fármaco y aumentando su eficacia contra bacterias que frecuentemente provocan infecciones en humanos, muchas de las cuales han desarrollado resistencia a los tratamientos convencionales.
La clave de esta solución radica en el uso de compuestos de rutenio, un metal conocido por sus propiedades antibacterianas. Hasta ahora, el principal desafío con el rutenio había sido su inestabilidad, ya que se degrada fácilmente en soluciones acuosas, comprometiendo así su efectividad. Los investigadores de Sevilla han superado este obstáculo al encapsular el rutenio en nanocápsulas que lo protegen hasta llegar a su destino. Así, el agente antibacteriano se mantiene estable y solo se libera al entrar en contacto con la bacteria, evitando su degradación y disminuyendo los efectos secundarios.
El proceso de creación de estas nanocápsulas, descrito en el artículo «Amphiphile-Assisted Synthesis of Ruthenium Nanoparticles for Controlled Release and Enhanced Antibacterial Activity» y publicado en Small Methods, destaca por su capacidad de autoensamblaje, que permite ajustar tanto el tamaño como el contenido de las cápsulas. Con un tamaño de solo 20 nanómetros, estas estructuras son miles de veces más pequeñas que una bacteria. Actúan como un «caballo de Troya», liberando el rutenio solo cuando la bacteria ha consumido la cápsula, activando su potente efecto antimicrobiano.
Los ensayos de laboratorio han mostrado una alta eficacia de este sistema frente a bacterias ‘Gram positivas’, como Staphylococcus aureus y Enterococcus faecalis, responsables de infecciones cutáneas, respiratorias y hospitalarias. Además, para optimizar la administración del fármaco, los investigadores han incorporado grapas moleculares de polietilenglicol en la superficie de las nanocápsulas, lo que permite controlar la velocidad de liberación del rutenio. Este método garantiza una liberación gradual y sostenida del compuesto, adaptándolo a las necesidades terapéuticas específicas.
Aunque las pruebas actuales han sido realizadas in vitro, el equipo ya está trabajando en el desarrollo de nanomateriales más potentes y en mejorar su actividad antimicrobiana con vistas a futuras pruebas en modelos animales. Además, se están explorando aplicaciones adicionales de esta tecnología en el ámbito de la salud, incluyendo tratamientos dirigidos para células cancerosas.
Este innovador proyecto ha sido financiado por diversas instituciones, incluyendo la Consejería de Universidad, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, y la Universidad de Sevilla, así como por fondos europeos de desarrollo regional (FEDER). Asimismo, ha contado con la colaboración de los Servicios Centrales de Investigación de la Universidad de Sevilla (CITIUS) y de la Universidad de Málaga para la caracterización y análisis de los nanomateriales.
Fuente: Junta de Andalucía.








