El reciente inicio de la «Operación Campamento», un ambicioso proyecto de regeneración urbana en el suroeste de Madrid, ha sido objeto de críticas y escepticismo. Durante el lanzamiento, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, fue visto en el lugar vestido como capataz de obra, junto a excavadoras que comenzaron los trabajos de demolición de antiguos edificios del Ejército en el barrio de Batán. Sin embargo, apenas 24 horas después de este evento cuidadosamente presentado, las máquinas se detuvieron, y no se observó actividad ni presencia de obreros en la zona. Esto ha llevado a los vecinos a cuestionar la autenticidad de la iniciativa, considerándola un acto de propaganda más que un verdadero comienzo de obras. Alegan que esta escenificación no encierra más que un anuncio vacío y critican que, si las máquinas sólo operan cuando Sánchez está presente, el avance del proyecto será sumamente lento.
Leer noticia completa en OK Diario.



