El Ayuntamiento de Badalona ha intensificado sus medidas de urbanismo hostil al colocar bloques de hormigón bajo el puente de la C-31, una zona que hasta hace poco servía de refugio temporal para personas migrantes desalojadas previamente del asentamiento B9. Esta acción procura impedir el regreso de personas sin hogar tras sucesivos desalojos por motivos de limpieza. Sin embargo, Badalona carece de albergues abiertos desde el cierre de Can Bofí Vell, lo que ha levantado críticas de entidades sociales y la oposición, especialmente tras el fallecimiento de al menos cinco personas sin hogar en 2026. A pesar de la presión, el gobierno local del PP, con mayoría absoluta, se ha negado a reabrir el albergue, complicando aún más la crisis de vivienda en la ciudad.
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