En España, el fenómeno de opositar ha adquirido un nuevo significado, dejado de lado la visión romántica de una vocación de vida hacia una decisión pragmática impulsada por la búsqueda de estabilidad laboral y previsibilidad. Según el estudio «El peso del opositor en España 2025» de OpositaTest, el interés en las oposiciones no responde solo a la falta de oportunidades en el sector privado, sino a una necesidad de ajustar la vida a un marco laboral más seguro en un mercado cada vez más volátil. Comunidades como Baleares y la Comunidad Valenciana, con realidades laborales dispares, coinciden en la alta intención de opositar, mientras que Madrid y Cataluña también presentan un interés significativo a pesar de contar con más opciones de empleo privado. Las oposiciones en administración, educación y Correos sobresalen no por su prestigio, sino por su viabilidad y el número de plazas disponibles, lo que disminuye la competencia y aumenta la percepción de éxito. De esta manera, el perfil del opositor ha evolucionado: ahora, mayoritariamente personas adultas, mujeres, con experiencia laboral previa, ven en las oposiciones un camino sólido frente a una carrera profesional marcada por la incertidumbre.
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