Un pequeño boceto en sanguina, una técnica que emplea un pigmento rojo óxido, ha emergido como uno de los casi 50 estudios realizados por Miguel Ángel para su monumental obra en la Capilla Sixtina. Esta redescubierta pieza ofrece una nueva visión del meticuloso proceso creativo del maestro renacentista, quien dedicó años de trabajo para completar uno de los frescos más emblemáticos del mundo. El hallazgo subraya la prolífica producción de Miguel Ángel durante ese periodo y su habilidad para experimentar con distintas técnicas antes de plasmar su visión definitiva en el famoso techo de la capilla.
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