La Misión de Observación Electoral (MOE) ha clasificado a Bogotá como uno de los 81 municipios en riesgo extremo para las elecciones legislativas del 8 de marzo, debido a señales de fraude y violencia. La capital destaca entre áreas con alta presencia de grupos armados ilegales, siendo la única gran ciudad en esta preocupación. Factores como amenazas a líderes, violencia política y condiciones adversas para la prensa contribuyen a esta clasificación. Además, prácticas clientelares y participación electoral baja en barrios populares son problemáticas acentuadas por episodios como el asesinato del senador Miguel Uribe Turbay. Amenazas a congresistas y eventos violentos específicos elevan la tensión, en un contexto donde grupos como el ELN y el Clan del Golfo también ejercen influencia, aunque de distinta índole. La FLIP reporta un aumento en ataques a periodistas, mientras el clientelismo urbano y las barreras al acceso al voto en localidades semiurbanas impactan la integridad del proceso electoral. Todo esto apunta a un clima electoral frágil y tensionado donde la participación y confianza en los medios están marcadamente erosionadas.
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