En los últimos meses, el uso de drones civiles y globos meteorológicos ha planteado nuevas amenazas a la seguridad de la Unión Europea, destacando su papel en la llamada guerra híbrida de Rusia contra Occidente. Estos dispositivos, utilizados en incidentes recientes en países como Dinamarca y Lituania, han provocado cierres de espacio aéreo y subrayan la necesidad de actualizar la normativa europea. En respuesta, la Comisión Europea ha presentado un plan de acción destinado a mejorar la vigilancia e identificación de estos aparatos, promover ejercicios antidrones transfronterizos y fomentar la cooperación con Ucrania en materia de seguridad. El plan también aborda el crecimiento del sector de los drones, cuyo valor potencialmente superará los 50.000 millones de euros para 2033, y propone la creación de una etiqueta de «drones de confianza de la UE». Asimismo, se buscan soluciones para mitigar las amenazas de los globos meteorológicos utilizados para contrabando y otras actividades desestabilizadoras dentro del territorio europeo.
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