Las nuevas regulaciones en la región establecen que los fabricantes extranjeros no podrán poseer más del 49% del capital en grandes proyectos, buscando fomentar la participación local. Además, para recibir ayudas, los vehículos eléctricos deberán tener más del 70% de sus componentes de origen europeo, incentivando así el desarrollo de la industria local y la producción interna de piezas.
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