Mientras el Mobile World Congress (MWC) de 2026 acapara la atención con visiones futuristas sobre 6G y dispositivos innovadores, la Comisión Europea ha desviado algunas miradas hacia un proyecto que, aunque menos llamativo, podría tener un impacto significativo en la infraestructura digital del continente. En Barcelona, la Comisión presentó el ambicioso proyecto EURO-3C, con 75 millones de euros de financiación asignada del programa Horizon Europe, destinado a crear la primera infraestructura «Telco-Edge-Cloud» federada y de gran escala en Europa.
El objetivo principal de EURO-3C es establecer una plataforma que unifique las redes de telecomunicaciones, la computación en el borde y las capacidades en la nube en un sistema cohesionado que acerque el procesamiento seguro y de alta velocidad al usuario final. Esta iniciativa se enmarca dentro de una estrategia más amplia de soberanía digital, destinada a reducir la dependencia de proveedores de terceros países y a promover una autonomía tecnológica más robusta para la Unión Europea.
El enfoque de EURO-3C es cambiar el paradigma de las infraestructuras digitales, alejándose de la centralización en megacentros de datos y aprovechando la capilaridad y la presencia local de los operadores. Esta estrategia busca ofrecer servicios digitales avanzados con menor latencia y mayor control de jurisdicción, lo que podría ser crucial para aplicaciones críticas en sectores como 6G, inteligencia artificial y ciberseguridad.
El consorcio detrás de EURO-3C es notablemente amplio, compuesto por 87 miembros que incluyen operadores, proveedores de servicios en la nube, desarrolladores de software y centros de investigación. Telefónica, que lidera el consorcio, describe el proyecto como una infraestructura paneuropea federada, distribuida a través de más de 70 nodos en más de 13 países europeos. La intención es demostrar la viabilidad y escalabilidad del modelo con nueve casos de uso de alto valor en sectores como la automoción, el transporte, la energía y la seguridad pública.
EURO-3C se construye sobre tres pilares fundamentales: federación, escala paneuropea y orquestación avanzada. Estos conceptos buscan conectar capacidades existentes bajo un marco común, funcional a través de fronteras y capaz de integrar múltiples redes operativas sin comprometer la interoperabilidad. El uso de tecnologías avanzadas de orquestación, incluyendo inteligencia artificial, será clave para gestionar esta infraestructura compleja de manera eficiente.
Desde una perspectiva política e industrial, EURO-3C no solo representa un avance hacia la soberanía digital europea, sino también una oportunidad de mercado. Para que Europa compita eficazmente en áreas como la inteligencia artificial aplicada o los servicios críticos industriales, necesita que su infraestructura sea más que simplemente conectividad; debe ser un entorno seguro donde los servicios se ejecuten con garantías de latencia, seguridad y continuidad.
La Comisión Europea ha señalado que EURO-3C se alinea con otros esfuerzos y prioridades existentes como el IPCEI-CIS y EuroHPC, buscando reforzar la competitividad industrial europea y evitar esfuerzos dispersos. Sin embargo, el éxito del proyecto dependerá de su implementación post-congreso, enfrentando retos complejos de integración de redes y software, pero con una promesa sobre la mesa: un enfoque más independiente y fortalecedor de la posición europea en el ámbito digital global.








