En el corazón del desierto de Nuevo México, el sonido de una perforadora atrae la atención, pero no se trata de la búsqueda de petróleo, sino de una fuente de energía renovable de gran potencial: el calor del subsuelo. La tecnología de Sistemas Geotérmicos Mejorados (EGS, por sus siglas en inglés) representa una revolución prometedora en la generación de electricidad constante y sostenible las 24 horas del día. Esta innovación ha captado el interés de gigantes tecnológicos como Google, Microsoft y Meta, quienes han establecido acuerdos estratégicos con desarrolladores geotérmicos con el objetivo de satisfacer la creciente demanda energética de sus centros de datos especializados en inteligencia artificial (IA).
Históricamente, la geotermia ha sido utilizada principalmente en pozos superficiales para calefacción y en regiones volcánicas para generar electricidad. Sin embargo, su alcance ha sido limitado, representando actualmente menos del 1% de la producción energética global. La tecnología EGS podría cambiar este escenario al permitir la creación de reservorios artificiales aplicando técnicas desarrolladas por la industria petrolera para fracturar roca caliente y seca en profundidad, facilitando así la extracción de calor en áreas carentes de recursos geotérmicos naturales.
Con estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía que señalan la existencia de hasta 70 TW de energía potencial bajo el suelo estadounidense, el interés de las empresas tecnológicas resulta comprensible. Firmas de análisis como Rhodium Group ya proyectan que, si se logra escalar con éxito, EGS podría satisfacer una parte significativa de la demanda eléctrica de los centros de datos para el año 2030.
El impulso inicial ha sido liderado por acuerdos no convencionales que buscan no solo asegurarse energía, sino también desarrollar la tecnología, reducir costos y acelerar la curva de aprendizaje de esta industria emergente. Entre los desarrolladores destaca Sage Geosystems, que explora la combinación de calor y presión en pozos emparejados que funcionan de forma cíclica. Por su parte, XGS en Nuevo México ha optado por un innovador diseño de circuito cerrado que no requiere agua, asequible para entornos áridos.
Llegados a este punto, las grandes compañías tecnológicas parecen inclinadas a inyectar la energía geotérmica en la red eléctrica, manteniendo opciones abiertas para la futura co-ubicación de centros de datos junto a los pozos de extracción. Esta sería una estrategia que evitaría problemas de interconexión, reduciría pérdidas de transmisión y potencialmente simplificaría los procesos de permisos.
No obstante, el camino no es sencillo. La perforación profunda implica costos elevados y riesgos asociados con fallos de equipamiento o pérdidas de circulación, además de enfrentar largas tramitaciones burocráticas para obtener permisos. A pesar de estos desafíos, la expectativa es que la geotermia avanzada pueda ofrecer una solución sostenible y eficiente para satisfacer el crecimiento de demanda energética de la revolución digital.
La apuesta de los hiperescalares por la geotermia avanzada es estratégica y, si consigue superar las barreras técnicas y económicas actuales, podría establecerse como una fuente fundamental de energía renovable para el futuro de la computación. El impacto de esta tecnología se evaluará en años próximos, y los avances podrían redefinir la forma en que alimentamos nuestros mundos digitales.








