Miquel Oliver, actual alcalde de Manacor, aspira a gobernar Mallorca, destacando su enfoque en la gestión. Sin embargo, su mandato en Manacor ha estado marcado por desafíos y críticas, como la falta de ejecución de un presupuesto de tres millones de euros y el estancamiento de proyectos clave, incluyendo la prolongada clausura de la piscina municipal por problemas legales. Además, la Plataforma Camins Públics i Oberts criticó su manejo «estéril» en la licitación de un nuevo catálogo de caminos públicos. A pesar de las dificultades en gestión, Oliver se presenta con una apuesta por la política identitaria y la defensa de la lengua catalana. Su intención de trasladar su liderazgo al Consell de Mallorca sugiere una búsqueda por mayores oportunidades, aunque su legado en Manacor refleja una gestión cuestionable. Oliver busca transformar su carrera política, pero su pasado administrativo sigue siendo incambiable.
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