En medio de un alto el fuego frágil, el gobierno israelí enfrenta una reestructuración en sus altos mandos militares, alimentando la controversia política. El primer ministro Benjamín Netanyahu destituyó al ministro de Defensa Yoav Gallant el 5 de noviembre de 2024, mientras que Herzi Halevi, jefe del Estado Mayor del Ejército, y el portavoz militar Daniel Hagari han dejado sus cargos, generando especulaciones sobre una estrategia política para desviar responsabilidades del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 hacia las fuerzas armadas. Analistas, como Gayil Talshir de la Universidad Hebrea de Jerusalén, consideran estos movimientos un intento gubernamental de evadir rendición de cuentas mientras se empuja la culpa hacia el ejército. A pesar del interés en una investigación independiente sobre los fallos del 7 de octubre, la coalición gobernante bloqueó una propuesta parlamentaria para su creación, dejando a las fuerzas armadas bajo un escrutinio creciente y aumentando las tensiones dentro de las esferas política y de seguridad nacional. La situación se complica mientras otros funcionarios, incluidos el director del Shin Bet y la fiscal general, enfrentan desafíos a sus posiciones en medio de investigaciones delicadas relacionadas con el gobierno de Netanyahu.
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