El Gobierno de Canadá ha avanzado un significativo paso hacia la consolidación de su liderazgo en el ámbito de la Inteligencia Artificial (IA). A través del Ministerio de Innovación, Ciencia y Desarrollo Económico (ISED), el país ha lanzado un proceso para la creación de centros de datos de IA a gran escala que se alojen en territorio nacional, con un mínimo de capacidad total de 100 megavatios (MW).
Este nuevo movimiento busca reforzar la «soberanía» tecnológica de Canadá, asegurando que la infraestructura crítica de IA no dependa exclusivamente de la inversión extranjera. En un esfuerzo por fortalecer su ecosistema de innovación, el gobierno ha marcado un periodo preciso para la recepción de propuestas: del 15 de enero al 15 de febrero de 2026.
El objetivo de esta convocatoria es claro: aumentar la capacidad doméstica de cómputo para que tanto la industria como el ámbito académico puedan operar sin limitaciones externas. El presupuesto canadiense de 2025 ya trazaba esta necesidad, destinando 925,6 millones de dólares canadienses durante cinco años para construir esta infraestructura soberana.
Entre sus lineamientos, el ISED ha subrayado la importancia de la participación indígena, así como la minimización de impactos ambientales y el uso preferente de cadenas de suministro locales. Este enfoque busca definir un camino hacia la ejecución, compatible con la escala ambiciosa de los proyectos que se espera recibir.
Las propuestas serán evaluadas con base en criterios que incluyen el beneficio económico, la preparación del proyecto y su viabilidad técnica y financiera. En una medida que resulta tanto práctica como simbólica, el gobierno ha indicado que empleará IA para ayudar a resumir las solicitudes, justificando así el enfoque tecnológico en la administración pública.
La estrategia de Canadá es clara: en un mundo donde la capacidad de cómputo se convierte en una ventaja competitiva, el desarrollo de infraestructura propia se alza como un pilar fundamental para mantener su posición en la carrera global hacia la innovación tecnológica. Al establecer un umbral de 100 MW, Ottawa no solo redefine la escala del emprendimiento sino también las expectativas energéticas y logísticas que los proyectos deben satisfacer.
Este llamado no es simplemente una convocatoria, es una reafirmación de la intención de Canadá de liderar mediante la forma en que se organiza y controla el futuro tecnológico del país. El resultado podría significar un punto de inflexión en cómo se entiende la infraestructura digital en el contexto de la soberanía nacional y la sostenibilidad.








