La creciente tensión geopolítica en Oriente Medio ha generado un significativo impacto en el turismo global, alterando rutas aéreas y afectando la percepción de seguridad en muchos destinos. En Israel, el espacio aéreo se encuentra cerrado y los vuelos pueden modificarse sin aviso, mientras que Emiratos Árabes Unidos ha suspendido operaciones en sus principales aeropuertos, incluyendo Dubái. Situaciones similares ocurren en Qatar, Baréin, y Kuwait, donde los espacios aéreos están igualmente clausurados. A su vez, Irán, Irak, y Siria enfrentan restricciones, con las autoridades desaconsejando los viajes no esenciales. Jordania implementa un cierre parcial de su espacio aéreo, y aunque Chipre, Egipto y Arabia Saudí mantienen operaciones activas, se pide precaución a los viajeros, especialmente en áreas cercanas a las zonas en conflicto.
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