En Serbia, diputados de la oposición encendieron bombas de humo y gases lacrimógenos en la sesión inaugural de primavera como apoyo a las protestas estudiantiles contra la corrupción. Estas movilizaciones, que llevan casi tres meses, desafían al gobierno del presidente Aleksandar Vučić tras la muerte de 15 personas en el derrumbe de una estación de tren reformada por un consorcio chino en Novi Sad. La indignación generada por el suceso, que subraya las acusaciones de corrupción, ha aglutinado a estudiantes, funcionarios y agricultores, provocando el colapso del gabinete. Los manifestantes exigen transparencia y castigo para los responsables.
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