En un escenario marcado por la creciente amenaza que representa la tecnología para los movimientos de liberación, el interés por la seguridad digital no ha dejado de aumentar. Durante el último año, organizaciones dedicadas a la protección de los derechos digitales han registrado un pico sin precedentes en la demanda de formación en esta área crítica.
En respuesta a esta necesidad, los equipos de Tecnología de Interés Público y Activismo han unido fuerzas con alrededor de 66 organizaciones, involucrando a dos mil participantes en sesiones dedicadas a temáticas que van desde la seguridad operativa (OPSEC) hasta métodos de comunicación segura y defensa contra el doxxing. Estos talleres han abordado cuestiones de actualidad cruciales, incluyendo el acceso al aborto, los derechos trans y la justicia climática, proporcionando herramientas valiosas para contrarrestar los efectos de una vigilancia tecnológica cada vez más invasiva.
Un elemento clave de estos esfuerzos ha sido el asesoramiento en seguridad operativa enfocado en las comunidades, una iniciativa vital para colectivos que a menudo carecen de los recursos necesarios para adquirir servicios de seguridad de información convencionales, los cuales, generalmente, están orientados a proteger infraestructuras corporativas más que a sustentar el activismo de base. Esta forma de apoyo no solo refuerza a los movimientos sociales, sino que también ofrece la oportunidad de probar y perfeccionar continuamente las estrategias de defensa elaboradas por proyectos como el de Defensa Personal de Vigilancia.
Además, se han producido recursos en línea para abordar las múltiples amenazas digitales a las que se enfrentan estos grupos, incluyendo artículos recientes que analizan cómo enfrentar la violencia tecnológica dirigida contra personas trans y brindan contextos digitales para movimientos en pro del aborto, especialmente tras la anulada decisión de Roe v. Wade.
A pesar de estos avances, el camino hacia una seguridad integral permanece en continua evolución. Establecer lazos con defensores de los derechos humanos y activistas sigue siendo una prioridad, con el objetivo de expandir estos vitales esfuerzos en los años por venir y sentar las bases para un activismo más seguro y resiliente.








