El expresidente filipino Rodrigo Duterte fue detenido en el Aeropuerto Internacional de Manila bajo una orden del Tribunal Penal Internacional (TPI), que lo acusa de crímenes de lesa humanidad por la guerra contra las drogas que lideró. Durante su mandato, miles de personas fueron ejecutadas extrajudicialmente según grupos de derechos humanos, un hecho que Duterte siempre ha negado. Tras ser arrestado, su asesor jurídico calificó la detención de ilegal, argumentando que Filipinas se retiró del TPI en 2019. A pesar de su influencia aún presente en la política del país, donde su hija ejerce de vicepresidenta, el futuro de Duterte dependerá del curso legal y político que tomen las autoridades filipinas frente a la petición del TPI de trasladarlo a su sede en La Haya. Este caso se suma a otras órdenes del TPI contra líderes como Benjamín Netanyahu, Vladímir Putin y Min Aung-hlaing, lo que refuerza el desafío del organismo para hacer prevalecer su jurisdicción.
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