Los expertos coinciden en que los maullidos nocturnos de los gatos suelen deberse al aburrimiento, más que a simples caprichos o necesidad de atención. Debido a su naturaleza crepuscular, los gatos permanecen activos al amanecer y al anochecer, y aquellos que no reciben suficiente estímulo físico y mental durante el día tienden a liberar su energía por la noche. Para mitigar este comportamiento, los veterinarios recomiendan incrementar el tiempo de juego, promover el ejercicio diario y enriquecer el ambiente con rascadores y juguetes interactivos. Sin embargo, es crucial descartar problemas de salud, especialmente en gatos mayores, ya que las patologías como el hipertiroidismo o la disfunción cognitiva pueden manifestarse con maullidos nocturnos. Además, asegurar acceso a agua y alimento, mantener la limpieza del arenero y proporcionar compañía antes de dormir puede contribuir a un descanso más tranquilo tanto para el gato como para su familia.
Leer noticia completa en OK Diario.



