La comunidad científica ha centrado nuevamente su atención en la extinción masiva de megamamíferos del Cuaternario, como los mamuts y rinocerontes lanudos, que tuvo lugar hace aproximadamente 50.000 años. A través del estudio de restos congelados en Siberia y técnicas de desextinción, buscan comprender mejor este fenómeno. Aunque el Homo sapiens fue la única subespecie humana que sobrevivió, se cree que la interacción de la actividad humana y los cambios climáticos contribuyeron a la desaparición de aproximadamente dos tercios de estos grandes animales. Este suceso alteró considerablemente los ecosistemas terrestres, transformando praderas abiertas en bosques densos y afectando incluso al clima global debido a la reducción del metano producido por grandes herbívoros. La investigación indica que la llegada de humanos coincide cronológicamente con estas extinciones en distintas regiones del mundo, con impactos significativos en la megafauna de América y Australia, mientras África se vio menos afectada.
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