El 28 de junio marca una fecha emblemática en el calendario: el Día Internacional del Orgullo LGTBIQA+. Desde la Federación USTEA, se reafirma este día como una jornada de memoria, lucha y defensa de los derechos humanos. Es una oportunidad para celebrar la diversidad, pero también para recordar que los derechos conquistados no son regalos, sino el resultado de décadas de movilización por parte de personas lesbianas, gais, trans, bisexuales, intersexuales, queer y muchas otras identidades que han desafiado un sistema patriarcal que impone una única forma de ser, amar y vivir.
El Orgullo emergió como respuesta colectiva ante la represión, la violencia institucional y la discriminación. Aunque se han logrado avances significativos, la igualdad real aún está lejos de ser una realidad. La LGTBIfobia persiste en las aulas, en los centros de trabajo, en las calles y en las instituciones. Además, se observa un aumento de discursos reaccionarios que niegan la diversidad y ponen en duda derechos fundamentales, intentando devolver a la sociedad al silencio y al miedo.
En este contexto, se concibe con preocupación el panorama político en Andalucía, donde se han planteado posibles acuerdos entre el Partido Popular y la ultraderecha, que han cuestionado en diversas ocasiones las políticas de igualdad y los avances legislativos en derechos LGTBIQA+. Estos pactos podrían poner en riesgo la eficacia de la normativa específica que protege al colectivo, debilitando así las herramientas necesarias para combatir la discriminación y asegurar la igualdad.
Desde USTEA, se afirma con rotundidad: «ni un paso atrás en derechos y libertades». Como sindicato feminista, se defiende la idea de que la lucha LGTBIQA+ y la lucha feminista son parte de una misma respuesta colectiva frente al machismo y las estructuras que perpetúan la desigualdad. La verdadera igualdad no será posible mientras existan personas discriminadas por su orientación sexual, identidad de género o cualquier otra característica personal o social.
La educación pública se reivindica como una herramienta fundamental para la transformación social. Las aulas deben ser espacios seguros e inclusivos donde todos los estudiantes puedan crecer sin miedo, siendo ellos mismos sin temor a ser juzgados.
Por ello, se exigen varias medidas clave:
1. La implementación efectiva de planes de igualdad y protocolos contra la LGTBIfobia en todos los centros educativos, tanto para alumnado como para el personal.
2. Formación especializada para el profesorado y toda la comunidad educativa en diversidad afectivo-sexual, familiar y de género.
3. Recursos suficientes que garanticen una educación inclusiva, pública, laica, feminista y respetuosa con todas las identidades.
4. Protección real del alumnado LGTBIQA+, especialmente del alumnado trans, frente al acoso y la discriminación.
5. Entornos laborales donde ninguna persona sufra discriminación por su identidad o por amar a quien ama.
Además, USTEA denuncia que las políticas de recortes y privatización impactan con mayor severidad a aquellos que ya enfrentan situaciones de vulnerabilidad. Defender los servicios públicos es, en última instancia, defender la igualdad y la diversidad.
Este 28 de junio, salimos a las calles con memoria, orgullo y compromiso, en honor a quienes abrieron caminos, a quienes continúan resistiendo y a las generaciones futuras que merecen crecer en libertad.
Nuestros cuerpos, identidades y vidas no deben ser cuestionados. Frente al odio, la educación, los derechos y el orgullo; frente al miedo, organización y lucha colectiva.
Fuente: USTEA.




