En esta época del año, marcada tanto por la calidez de la compañía como por el eco frío de la soledad, un nuevo estudio científico ofrece una revelación que reitera la importancia de las relaciones afectivas en nuestra salud y longevidad. Según la clínica Longevytum, destacada por su enfoque en medicina preventiva y personalizada, el afecto no solo mejora la calidad de vida, sino que también tiene un impacto directo en los factores biológicos que deciden nuestro envejecimiento y salud en general.
Investigaciones recientes muestran que la soledad tiene un efecto devastador en la mortalidad, comparable al daño causado por el tabaquismo moderado, incrementando el riesgo de muerte en un 30%, según lo documentan metaanálisis internacionales. Durante la celebración navideña, tradicionalmente un periodo de conexión social, se vuelve aún más relevante reconocer la importancia de cultivar relaciones significativas.
Los vínculos afectivos nos proporcionan no solo apoyo emocional; también desempeñan un papel crítico en la reducción de la inflamación crónica. Esta condición es un factor desencadenante en enfermedades graves como el cáncer, el deterioro metabólico y el envejecimiento acelerado. El contacto físico, desde abrazos hasta el simple hecho de estar cerca de otra persona, regula los niveles de cortisol, lo cual mejora la variabilidad de la frecuencia cardíaca, un indicador crucial de longevidad y resiliencia.
Un revelador estudio de Harvard, que se extendió por 85 años, señaló que la calidad de las relaciones personales es un predictor de longevidad más confiable que el colesterol, sugiriendo que las conexiones humanas ofrecen una protección que puede superar la de algunos medicamentos.
En particular, el invierno es una estación en la que el apoyo emocional cobra aún más valor, debido al incremento en la incidencia de infecciones y la carga inflamatoria. La estabilidad afectiva también se asocia con un mejor sueño, fundamental para la salud general y la prevención del deterioro cognitivo.
La desconexión social tiene un impacto negativo en la regulación de azúcar en sangre y la presión arterial, componentes esenciales para la salud cardiometabólica. Por el contrario, las relaciones positivas promueven hábitos saludables que pueden extender la vida, mejorando aspectos como la alimentación y el cumplimiento de tratamientos médicos preventivos.
Con la Navidad acercándose, las diferencias en bienestar emocional son más evidentes. Aquellos con una red social sólida experimentan mayor satisfacción, mientras que quienes se sienten solos enfrentan un mayor riesgo fisiológico. Explicar y abordar estas diferencias emocionales puede ser clave en la mejora de la salud pública.
Al frente de Longevytum está el Dr. Jesús Esquide, quien lidera esta unidad médica especializada en prever y evitar el envejecimiento prematuro. Con una filosofía centrada en hacer de la longevidad saludable una meta alcanzable, Longevytum ofrece un enfoque individualizado y preventivo para mejorar la calidad de vida en todas las etapas del envejecimiento. La clínica está localizada en la calle Félix Boix 14, 28036 Madrid.








