China ha vuelto a avivar una de sus ambiciones más complejas y estratégicas: desarrollar una alternativa nacional a ASML, la empresa neerlandesa que domina el sector de la litografía avanzada, esencial para la fabricación de chips de última tecnología. Esta iniciativa no proviene de observadores internacionales o de discursos políticos genéricos, sino de figuras influyentes dentro del ecosistema chino de semiconductores, quienes abogan por una respuesta concertada y con recursos nacionales para consolidar sus avances en este campo.
Lejos de ser una mera imitación de ASML, el objetivo de China es crear una capacidad integral similar. ASML no solo se dedica a vender maquinaria; actúa como un integrador de múltiples disciplinas técnicas como la óptica, el software, la metrología y la mecatrónica, sustentado por una red de proveedores extremadamente sofisticada. El desafío para el gigante asiático yace precisamente en estas complejidades: aunque ha progresado en áreas individuales, carece de una arquitectura común que fusione estos avances dispersos en sistemas litográficos completos y operativos.
En un contexto de crecientes restricciones de exportación por parte de Estados Unidos y sus aliados, que han limitado el acceso de China a tecnologías claves como la litografía EUV, la misión de autosuficiencia tecnológica se vuelve más urgente. Así se reafirma en el nuevo plan quinquenal 2026-2030, que apunta al reforzamiento de industrias emergentes, proyectos científicos estratégicos y fondos públicos para sectores críticos.
El objetivo de crear una «ASML china» no solo responde a necesidades industriales, sino que también tiene un peso geopolítico significativo. Dominar la litografía avanzada se traduce en controlar un cuello de botella determinante en la industria tecnológica mundial, afectando sectores como la inteligencia artificial, la defensa y las telecomunicaciones. Ante esto, el liderazgo chino busca una reconfiguración de esfuerzos: más plataformas públicas para validar desarrollos, mejor coordinación entre materiales, equipos y software, y una estrategia clara para trascender avances parciales.
China, en este complejo camino, reconoce una vulnerabilidad clave: mientras dependa tecnológicamente de la litografía avanzada internacional, su estrategia tecnológica estará comprometida. Resolver esta dependencia emerge como uno de los retos industriales más significativos de la década, situado en el epicentro de su visión hacia el futuro.








