En 2025, China superó a Estados Unidos en capacidad instalada de energía eólica a lo largo de toda su historia, consolidando su posición como líder en la transición energética mundial. El país asiático instaló 120,5 de los 165 gigavatios añadidos globalmente ese año, fruto de una estrategia de soberanía energética iniciada en 2005 con la Directiva 1204, que obligaba a usar componentes nacionales. A pesar de presiones internacionales, Pekín continuó apoyando al sector con subsidios, lo que catapultó a sus fabricantes al top mundial. Este dominio energético se ve reforzado por conflictos como la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, y China ha logrado diversificar su matriz energética, reduciendo su dependencia de combustibles fósiles. Además, el avance en la eólica marina y las crecientes exportaciones consolidan su influencia. Se proyecta un crecimiento sostenido, anticipándose que la capacidad eólica global supere los 2 teravatios para 2030, con China como protagonista indiscutible del cambio.
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