El gigante asiático ha alcanzado un nuevo récord en exportaciones, impulsado principalmente por el auge en la demanda de chips para inteligencia artificial y vehículos eléctricos. Sin embargo, este crecimiento en el comercio exterior contrasta con una desaceleración económica interna, que pone de manifiesto la debilidad del consumo dentro del país. A pesar del éxito en sectores tecnológicos avanzados, la economía china enfrenta desafíos significativos al intentar estimular el gasto interno y mantener un crecimiento equilibrado.
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