China ha culminado la construcción de un cinturón verde de 3.000 kilómetros alrededor del desierto de Taklamakán, como parte del programa Three-North Shelterbelt, iniciado en 1978 para combatir la desertificación en el norte del país. Este ambicioso proyecto, que combina barreras físicas, especies resistentes y tecnologías como el control fotovoltaico, ha logrado una ligera reducción de CO₂ y un aumento en la cobertura vegetal, según estudios recientes. A pesar de estos logros, los expertos advierten que reforestar el Taklamakán tendrá un impacto limitado en la lucha contra el cambio climático global, con desafíos significativos relacionados con la disponibilidad de agua y la sostenibilidad a largo plazo. La evaluación de este proyecto debe considerar una gama compleja de variables ecológicas y climáticas, lo que lo aleja de ser una solución única al problema ambiental.
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