El Gobierno de Navarra, liderado por María Chivite, ha decidido trasladar a los ancianos de la residencia Santo Domingo de Estella, ubicada en un histórico convento medieval, para destinar el inmueble a menores extranjeros no acompañados. Esta medida ha generado un notable descontento entre los habitantes, quienes critican la reubicación de los mayores a un nuevo edificio en las afueras del municipio, considerado inapropiado. Mientras las autoridades aseguran que han destinado más de 10 millones de euros para el nuevo centro, los vecinos temen un aumento significativo de menores en la localidad y expresan preocupaciones de seguridad a raíz de incidentes recientes. La controversia subraya el impacto potencial en la dinámica diaria de Estella y la inquietud por la conservación de su patrimonio histórico.
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