Un ensayo pionero en fase 1 ha demostrado que combinar una terapia con células madre derivadas de la placenta y cirugía fetal estándar es un enfoque seguro y prometedor para tratar el mielomeningocele, una forma grave de espina bífida. La innovadora investigación, publicada en The Lancet y liderada por la Universidad de California, es la primera en aplicar células madre vivas directamente en la columna vertebral dañada de un feto. En el estudio participaron seis mujeres embarazadas cuyos fetos fueron diagnosticados con espina bífida, y los resultados mostraron reparaciones espinales intactas y ausencia de complicaciones severas postnacimiento. Los investigadores siguen evaluando la seguridad y eficacia a largo plazo, y aspiran a establecer esta terapia como un estándar, ofreciendo una nueva esperanza para familias afectadas por esta afección en todo el mundo. Este avance marca un hito significativo en el tratamiento intrauterino para malformaciones congénitas, con el potencial de modificar el panorama de la medicina fetal y reducir las cargas asociadas a discapacidades crónicas.
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