En Suecia, un boicot a los supermercados, conocido como «Bojkotta vecka 12», se ha convertido en un fenómeno social significativo. Los ciudadanos, cansados de los crecientes precios de productos básicos, han dejado de comprar en grandes cadenas, lo que ha impactado visiblemente en el sector. Este movimiento, iniciado en redes sociales, demanda no solo la reducción de precios, sino también un modelo de distribución más justo que involucre a pequeños productores y fomente la economía colaborativa. Las grandes cadenas y el gobierno sueco, aunque comprenden el descontento, argumentan que factores como el alza de materias primas y tensiones geopolíticas han influido en los precios. La posibilidad de que este boicot se replique en otros países europeos, incluyendo España, es latente, en un contexto de inflación persistente y desconfianza hacia las grandes distribuidoras. Las redes sociales han sido cruciales en la difusión y organización de este movimiento, evidenciando el poder de la movilización digital en causas sociales.
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