Cloudflare implementa ‘Code Orange’ para mitigar caídas globales y asegurar que Internet ‘falle en pequeño’

4
minutos de tiempo de lectura
Cloudflare implementa Code Orange para mitigar caidas globales y asegurar

El viernes 19 de diciembre de 2025, una interrupción significativa en la infraestructura de Cloudflare dejó al descubierto las vulnerabilidades inherentes a algunos de los gigantes del internet moderno. Miles de sitios web y servicios online experimentaron errores 502 (Bad Gateway), sembrando el caos en una jornada que comenzó tranquila y conforme avanzó el día fue tornándose tumultuosa. En un comunicado inusualmente crítico y urgente, Cloudflare, la compañía que se enorgullece de «acelerar webs y hacer que Internet simplemente funcione», admitió los problemas y propuso un nuevo enfoque para mitigar futuros incidentes: «Code Orange: Fail Small» (Código Naranja: fallar pequeño).

La relevancia del incidente no se entendía en su totalidad sin considerar el contexto. Apenas unas semanas antes, el 18 de noviembre de 2025, Cloudflare sufrió otro fallo significativo, causado por un error en la generación de un archivo vinculado a Bot Management, que interrumpió sus servicios durante más de dos horas. Solo unos días después, el 5 de diciembre, una vulnerabilidad en el entorno React desencadenó otra interrupción, afectando cerca de un 28 % del tráfico HTTP gestionado por la empresa.

Frente a estos antecedentes, la caída del 19 de diciembre fue más que un simple percance ocasional; representó la manifestación de problemas estructurales subyacentes que Cloudflare buscaba resolver sin comprometer su capacidad de reacción rápida frente a amenazas emergentes. En un movimiento que marcó una clara desviación de prácticas anteriores, la empresa delineó un plan para tratar las configuraciones con el mismo rigor que el software, buscando modular las caídas para minimizar el impacto.

Con el estado de “Code Orange”, una prioridad máxima, Cloudflare se comprometió a reforzar su resiliencia, superior a otras iniciativas. Esto implica permitir la colaboración sin fricciones entre distintos equipos y enfocar todos los esfuerzos en la estabilidad antes que en desarrollos menos urgentes.

La empresa apuntó a sus procesos de despliegue ultrarrápidos, propios de su sistema Quicksilver, como una espada de doble filo. Esta capacidad de aplicar cambios de configuración globales en segundos ayuda a contrarrestar amenazas, pero también puede convertir un error en un desastre a nivel mundial. El nuevo enfoque, “Fail Small”, busca implementar cambios con un mayor control por fases, monitorizados y con posibilidad de reversión automática ante anomalías.

Otro eje del plan de Cloudflare es la definición de modos de fallo sensatos. En lugar de cortar el tráfico o generar bloqueos ante fallos en sistemas particulares, el protocolo debería favorecer una degradación controlada, usando valores por defecto para evitar interrupciones masivas.

Durante el incidente del 18 de noviembre, algunos mecanismos de seguridad internos impidieron que la empresa actuara con la rapidez necesaria. En este sentido, se busca mejorar los procedimientos “break glass” para que las dependencias circulares no bloqueen a los administradores en situaciones de emergencia.

La pregunta que queda en el aire es si Cloudflare y su vasto ecosistema aprenderán de estos fallos críticos. Mientras se esfuerza por implementar sus nuevos protocolos antes del primer trimestre de 2026, el verdadero desafío para la empresa será contener errores futuros, procurando que nunca más se conviertan en tendencias virales con repercusiones globales. La centralización del tráfico en pocas manos, aunque eficiente, amplifica el impacto de cualquier caída, y esto se convierte en una preocupación constante para el internet contemporáneo.

TE PUEDE INTERESAR

Cloudflare implementa 'Code Orange' para mitigar caídas globales y asegurar que Internet 'falle en pequeño' — Andalucía Informa