En el corazón de Castilla-La Mancha, la villa de Cogolludo se alza como un baluarte de la historia literaria de España. Este remanso cultural en la provincia de Guadalajara ha sido testigo del paso de figuras literarias tan notables como Alfonso X el Sabio y Camilo José Cela, tejiendo un legado que se extiende a lo largo de los siglos. El pueblo, reconocido por su riqueza cultural y arquitectónica, ha dado un paso más al revalorizar su herencia literaria mediante un innovador recorrido turístico.
En el marco de la semana cultural, Javier Segura, guía local, presentó una ruta que invita a residentes y visitantes a sumergirse en la historia literaria de la villa. Este trayecto señala hitos significativos, desde el majestuoso Palacio de los Duques de Medinaceli, hasta la conmemorable resistencia de ‘El Empecinado’ durante la Guerra de la Independencia. La ruta no solo despierta el interés por la literatura, sino que también revitaliza el turismo en Cogolludo, reafirmando su esencia como un crisol cultural.
El Palacio de los Duques de Medinaceli, emblema del origen literario de Cogolludo, rememora la figura de Alfonso X el Sabio. Este rey erudito es recordado por las Cantigas de Santa María y Las Siete Partidas, obras fundamentales que afianzaron a este enclave como centro del saber en la Edad Media. La influencia de Alfonso y sus descendientes, los Duques de Medinaceli, construyó una tradición de erudición que perdura hasta el día de hoy.
El legado del I Marqués de Santillana, Iñigo López de Mendoza, en el siglo XV, prosiguió con este florecimiento cultural. Poeta y estadista, su impronta literaria, junto con la fundación del convento de San Francisco en 1557, reflejan un entorno donde las letras y el arte convergen. Posteriormente, en el siglo XVI, la estancia del dramaturgo Lope de Rueda y su vinculación con la villa reflejan cómo la literatura se entrelazó con la comunidad local, impactando en la escena teatral nacional.
Francisco de Quevedo, cuya obra se nutrió del sosiego y belleza de Cogolludo en el siglo XVII, encontró en este lugar un refugio para sus intereses literarios y políticos. La conexión de grandes autores del siglo XX como Pío Baroja, quien menciona la villa en «La Busca», y Ramón Gómez de la Serna, afianza la importancia de Cogolludo como un nodo literario.
Con el reconocimiento de Camilo José Cela como Hijo Adoptivo de la provincia en 1990, Cogolludo ha solidificado su status como un bastión literario del siglo XX. La villa, que sigue inspirando a generaciones de escritores y cineastas como Mario Camus, es hoy un vibrante testimonio de cómo la historia, el arte y la literatura pueden entrelazarse para ofrecer una experiencia enriquecedora y perdurable.




