La acuicultura en España se reafirma como un componente esencial del sistema alimentario nacional, especialmente durante la Navidad, cuando más de la mitad de los hogares incorporan pescado y marisco en sus cenas festivas. Este sector estratégico asegura un suministro estable de productos frescos, de máxima calidad y con altos estándares de seguridad y sostenibilidad, permitiendo a las familias españolas mantener vivas sus tradiciones culinarias. Gracias a técnicas avanzadas de cultivo, es posible ofrecer especies como lubina, dorada y esturión, incluso en momentos de alta demanda, contribuyendo también a la estabilidad de precios. Además de su relevancia económica, generando empleo en zonas rurales y costeras, el pescado es destacado por sus beneficios nutricionales, siendo una fuente de proteínas, omega-3 y minerales esenciales. Este impacto económico y social hace de la acuicultura un pilar clave para el futuro del sector primario en el país.
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