En medio de tensiones políticas, el concesionario de residuos de Mallorca, Tirme, ha defendido su gestión económica frente a las críticas del PSOE, que busca una fiscalización independiente de sus operaciones financieras. Tirme sostiene que la rentabilidad de sus últimos años ha sido del 6,08%, basada en la suma de recursos propios y financiación externa significativa, no reflejando el elevado gasto de inversión en servicios públicos. La empresa recalca que su fórmula tarifaria se asienta en el contrato original y las normativas establecidas por el Consell y enfatiza que las subvenciones del Consell de Mallorca se destinan a los ayuntamientos y no a la entidad. A pesar del debate, Tirme subraya su rol en posicionar a Mallorca a la vanguardia de la gestión de residuos y reitera su disposición a colaborar en pro de la sostenibilidad y economía circular en las Islas Baleares.
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