En Palma, un joven de 26 años fue imputado por la Policía Local tras ser sorprendido conduciendo en estado de ebriedad y en dirección contraria en la madrugada del pasado sábado, cerca del cuartel de Sant Ferran. Los agentes interceptaron el vehículo al detectar su peligrosa maniobra, evitando así un posible accidente grave. El conductor, que casi triplicaba el límite legal de alcohol permitido con 0,71 mg/l en aire espirado, rechazó realizar una prueba de contraste en un centro sanitario. La Policía Local instruyó diligencias judiciales contra él por un presunto delito contra la seguridad vial, citándolo para un juicio rápido. El coche fue retenido y trasladado al depósito municipal, mientras el incidente pone de nuevo sobre la mesa los riesgos asociados a la conducción bajo los efectos del alcohol.
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