Confirman Presencia Genética de Yersinia pestis en Jordania durante la Primera Pandemia

La historia y la ciencia genética se unieron en un descubrimiento revolucionario que podría reescribir la historia de las pandemias antiguas. Un equipo de investigadores de diversas nacionalidades ha logrado identificar restos genéticos de la bacteria Yersinia pestis, responsable de la peste, en un cementerio masivo en Jerash, Jordania, que data desde mediados del siglo VI hasta principios del VII d.C.

Este hallazgo es la primera evidencia molecular de la peste de Justiniano (541–750 d.C.) en el Mediterráneo oriental, la región considerada por cronistas bizantinos como el epicentro de esta primera gran pandemia documentada. Hasta ahora, los restos genómicos de la bacteria solo se habían hallado en lugares como Alemania, Francia, España o Inglaterra, distantes de donde se originaron los brotes.

Un cementerio en el hipódromo romano de Jerash

El descubrimiento se hizo en un escenario tan sorprendente como revelador: las cámaras de un hipódromo romano abandonado que fueron reutilizadas como una fosa común en el siglo VI. Las excavaciones de 1993 habían revelado los restos de unos 230 individuos, adultos y niños, enterrados en circunstancias que ya entonces parecían una emergencia sanitaria.

Décadas después, mediante nuevas técnicas de proteómica y análisis de ADN antiguo, se confirmaron las sospechas al recuperar material genético de Y. pestis de cinco individuos, con genomas prácticamente idénticos. La homogeneidad de las muestras sugiere un brote rápido y devastador provocado por una sola cepa activa en la ciudad en ese momento.

El contexto de la Primera Pandemia

La peste de Justiniano comenzó en 541 en Pelusio, Egipto, y rápidamente se extendió por el Imperio Bizantino. Según crónicas de la época, la enfermedad llegó a Constantinopla en 542, cobrando decenas de miles de vidas en pocas semanas. Este descubrimiento en Jerash es crucial porque vincula la narrativa histórica con pruebas moleculares en la región del epicentro de la pandemia.

Una cepa con todos los genes de virulencia

La secuenciación completa del genoma de las muestras de Jerash mostró que la cepa poseía todos los genes de virulencia de Y. pestis, lo que confirma que ya estaba lo suficientemente evolucionada para provocar brotes explosivos en contextos urbanos densos. Así, se refuerza la hipótesis de que la urbanización romana, con su comercio, movilidad e infraestructuras compartidas, facilitó la propagación de la peste.

La ciudad como motor y talón de Aquiles

Jerash, a solo 50 kilómetros de Amán, era entonces una próspera ciudad romana de la Decápolis. Sus características urbanas que simbolizaban el progreso también incrementaban su vulnerabilidad ante epidemias. La reconversión de su hipódromo en cementerio improvisado refleja una clara imagen del colapso social que pudo acompañar la pandemia.

Más allá de la arqueología: qué significa este hallazgo

Publicado en la revista Genes en julio de 2025, este trabajo destaca por:

  • Cerrar una brecha geográfica en la evidencia genética de la peste de Justiniano.
  • Reforzar los relatos históricos sobre el origen en Egipto y el Mediterráneo oriental.
  • Ofrecer una ventana a la dinámica de pandemias urbanas y el papel de la globalización temprana en su propagación.
  • Abrir nuevas interrogantes sobre coinfecciones y su interacción con otras enfermedades endémicas de la época.

Limitaciones y próximos pasos

A pesar de basarse en un número limitado de muestras preservadas, el estudio ofrece un retrato claro de una cepa única circulando en Jerash, probablemente extendida a otras ciudades cercanas.

Conexiones con el presente

La peste de Justiniano resuena hoy en discusiones sobre urbanización, movilidad y emergentes enfermedades. Este hallazgo subraya que el éxito de las civilizaciones urbanas puede convertirse en su vulnerabilidad más profunda frente a los patógenos, una lección que continúa vigente en el siglo XXI.

Preguntas frecuentes (FAQ)

  1. ¿Qué es la peste de Justiniano?
    Fue la primera gran pandemia documentada de peste bubónica, que comenzó en el siglo VI en Egipto y se extendió por el Imperio Bizantino.

  2. ¿Por qué es importante el hallazgo en Jerash?
    Representa la primera evidencia genética directa de Yersinia pestis en el Mediterráneo oriental, cerca del epicentro histórico de la pandemia.

  3. ¿Qué aporta la genética al estudio de pandemias antiguas?
    Permite confirmar la presencia de patógenos, identificar cepas específicas y reconstruir su evolución y propagación.

  4. ¿Podría la peste volver hoy en día?
    Aunque sigue siendo endémica en algunos lugares, los antibióticos actuales y los sistemas de vigilancia reducen el riesgo de una pandemia global.

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