Un reciente incidente en Adamuz ha puesto de manifiesto serias deficiencias en el sistema de detección de accidentes ferroviarios en España. Ni el descarrilamiento del tren Iryo 6189 ni la colisión casi inmediata de un Alvia de Renfe fueron advertidos por el maquinista ni por el centro de mando de Adif, responsable de supervisar toda la red de alta velocidad desde Atocha. Esta falta de detección plantea preocupaciones sobre la seguridad y el sistema de monitoreo de la infraestructura ferroviaria nacional.
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