En el trágico accidente ferroviario ocurrido en Adamuz, donde se reportan 43 fallecidos y 45 desaparecidos, la Unidad Cinológica Central de la Guardia Civil desempeña un papel crucial en la búsqueda de víctimas con sus perros Junco, Cleo, Arsa y Enzo. Estos canes, entrenados para detectar restos cadavéricos y biológicos, enfrentan dificultades como el terreno complicado y la acumulación de olores. Según el cabo Jorge Liñán, su entrenamiento se basa en jugar con los instintos naturales de los perros, quienes señalan sus hallazgos mediante conductas específicas como el ladrido o quedarse inmóviles, dependiendo de la disciplina. Los agentes señalan que el comportamiento preciso de los perros les permite identificar vestigios que son difíciles de detectar a simple vista, y subrayan la importancia de un entrenamiento riguroso para preparar a los canes ante situaciones complejas como esta.
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