Andalucía se ha adentrado en un crucial año electoral, marcado por una inusual unidad política para abordar la inclusión educativa, una cuestión que ha ganado protagonismo ante la creciente inquietud sobre la integración de estudiantes con necesidades específicas. La Confederación de Ampas de Andalucía (Codapa) lideró exitosamente la redacción de un plan estratégico de inclusión escolar, que culminó con el respaldo unánime de todos los grupos parlamentarios. El plan, fruto de extensas mesas de diálogo, propone actualizar la normativa obsoleta, mejorar los recursos especializados y extender el apoyo una vez finalizada la etapa escolar. Aunque el consenso es un avance significativo, aún persisten retos relacionados con la financiación y la política de personal, temas que las fuerzas políticas de izquierda subrayan como esenciales, abogando por un refuerzo de la educación pública. Las críticas se centran en la necesidad de más recursos y una mejor planificación, mientras Vox defiende su apuesta por centros de educación especial, pese a las advertencias de la ONU sobre riesgos de segregación. Codapa asegura su vigilancia ante el cumplimiento de estos compromisos, insistiendo en que el plan estratégico debe ser ejecutado de manera efectiva, reflejando las urgencias identificadas por las familias afectadas.
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