Las calas, conocida por sus hermosos lirios de agua, requieren cuidados específicos para prolongar su vida en jarrones. Clara Sanz, florista y experta en plantas, recomienda cortar los tallos en diagonal con precisión para maximizar la absorción de agua y evitar su obstrucción. Además, las calas demandan poca agua en el jarrón, entre cinco y diez centímetros, evitando así el deterioro del tallo por exceso de humedad. En su hábitat, las calas prefieren lugares semisombreados y un sustrato húmedo pero bien drenado, especialmente en períodos de reposo. La cala blanca es más resistente a la humedad que las calas de colores, que requieren un manejo más cuidadoso.
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