El Papa Francisco continúa mejorando de sus problemas respiratorios, aunque su hospitalización podría extenderse y su convalecencia será prolongada, afectando su participación en las celebraciones de Semana Santa. La Santa Sede señala que aún no se ha decidido sobre la organización de los ritos, pero se considera un «plan B» que permita realizar las ceremonias sin el pontífice, tal como se hizo en 2005 con Juan Pablo II. Medios indican que algunos cardenales, como Pietro Parolin y Giovanni Battista Re, podrían encargarse de los servicios. En caso de que Francisco se recupere para entonces, podría participar de manera limitada, a través de videomensajes o conexiones en directo.
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