El pasado jueves, dos mujeres jóvenes vestidas con burka generaron sorpresa entre los pasajeros de la línea tres de autobuses de Palma, una escena poco común fuera de las áreas multiétnicas de la ciudad. El episodio se produce en medio de una controversia política, ya que PP y Vox han aprobado recientemente una proposición para instar al Gobierno español a prohibir el uso del burka y el niqab en espacios públicos en Baleares. Esta iniciativa, defendida por la diputada del PP Cristina Gil, busca promover la igualdad y la libertad, generando un intenso debate en el Parlament, donde fue respaldada por PP y Vox, con la oposición de PSOE, Més per Mallorca y Unidas Podemos. Vox, por su parte, expresó su deseo de extender la prohibición a todos los velos islámicos, aunque sus enmiendas no prosperaron.
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