Durante el partido de ida de los cuartos de final de la Champions League entre Barcelona y Atlético de Madrid, se generó controversia en el minuto 60 cuando el defensa del Atlético, Marc Pubill, recogió el balón con las manos tras un saque de portería. El árbitro, Kovacs, determinó que el balón no estaba en juego, lo que desató la indignación del Barcelona, que pedía penalti y la expulsión de Pubill. Este incidente avivó las críticas hacia el arbitraje, con Hansi Flick, técnico del Barcelona, lamentando la decisión y pidiendo revisiones más rigurosas. Por su parte, el entrenador del Atlético, Simeone, defendió la actuación del árbitro, argumentando que actuó con sentido común. El partido finalizó con un 0-1 a favor del Atlético.
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