La Universidad de las Islas Baleares enfrenta una controversia tras implementar una encuesta obligatoria que solicita a los estudiantes revelar su preferencia política en un hipotético escenario electoral, generando inquietud por la falta de anonimato. Diversos alumnos, especialmente del doble grado de Turismo y ADE, y algunos profesores han expresado su desacuerdo, subrayando la invasión a la privacidad ideológica y la ausencia de garantías técnicas para proteger los datos personales. La encuesta, que también incluye preguntas sobre inmigración con alto contenido ideológico, exige la identificación de los participantes mediante correo institucional, lo que incrementa la percepción de vulnerabilidad respecto a la confidencialidad de las respuestas, planteando serias preocupaciones sobre los límites éticos de la investigación académica.
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