Recientemente, la consejera de Salud de la Generalitat de Cataluña desató polémica al afirmar que las urgencias son lugares donde tradicionalmente muere gente, comentario que muchos consideran inaudito si lo hubiera realizado la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Estas declaraciones surgen tras la muerte de tres pacientes en urgencias el pasado diciembre, lo que ha levantado cuestionamientos sobre la gestión en hospitales catalanes. A pesar de la gravedad del tema, la reacción mediática ha sido tibia, reflejando una cobertura sesgada que algunos atribuyen a las subvenciones significativas recibidas por medios catalanes del gobierno autonómico, el principal anunciante de la región. Esta situación invita a la reflexión sobre la imparcialidad informativa en Cataluña, mientras todavía resuenan críticas por las decisiones durante la pandemia, como el cuestionado protocolo que sugería evitar ingresos de pacientes con poco pronóstico o las trabas a la vacunación de cuerpos de seguridad, sobre los cuales aún hay investigaciones abiertas.
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