En una reciente entrevista, Yazan Badran, profesor asistente en estudios de medios internacionales y comunicación en la Vrije Universiteit Brussel, aportó valiosas perspectivas sobre la libertad de expresión y su evolución, especialmente en el contexto de la región MENA y las comunidades en el exilio. Badran, cuyas investigaciones exploran la intersección entre medios, periodismo y política, subrayó que la verdadera libertad de expresión va más allá de la simple ausencia de restricciones. Según él, esta libertad debería complementarse con un marco ético de responsabilidad mutua entre quienes expresan y quienes escuchan, asegurando que las voces sean escuchadas y reconocidas.
Badran enfatizó que esta comprensión de la libertad de expresión se ha construido a través de vivencias personales y profesionales, como su inmersión en los levantamientos árabes y su interacción constante con periodistas exiliados. A pesar de la aparente apertura para que los periodistas expresen sus ideas, el desafío reside en quién escucha y cómo se amplifican esas voces. En Siria, por ejemplo, aunque existe una mayor libertad para el trabajo periodístico, Badran cuestiona la calidad y pertinencia del periodismo que se desarrolla en un país marcado por la devastación social, económica y política.
El académico también reflexionó sobre el crucial papel de las plataformas en línea, particularmente Facebook, que actúan como las principales fuentes de información en Siria. A pesar de los avances en accesibilidad a internet, Badran advierte sobre el peligro de la desinformación en un entorno donde la alfabetización digital es aún limitada. En un país donde el tejido social se ha deteriorado, gestionar y filtrar esta información se convierte en un desafío urgente para los ciudadanos que buscan orientarse en medio del caos.
Respecto a la regulación de la prensa e internet en Siria, Badran sugirió que cualquier modelo efectivo debería surgir de un proceso de reconstrucción nacional que refleje una identidad compartida. Subraya la importancia no solo de regular los medios, sino también de definir cómo Siria puede reintegrarse globalmente, garantizando que la información que circula sea valiosa para su población, en un entorno de creciente atomización social.
Finalmente, Badran compartió cómo sus experiencias personales, al haber crecido en un crisol de culturas y contextos, han influido en su enfoque sobre la libertad de expresión, alejándolo de narrativas nacionalistas. A través de su labor académica y sus conexiones internacionales, Badran aspira a contribuir a un diálogo crítico y expansivo sobre la función de los medios en la sociedad contemporánea, reconociendo la coexistencia de tragedia y esperanza en la búsqueda de mayor libertad y justicia.








