El gobierno de Seúl ha rechazado categóricamente las recientes acusaciones dirigidas hacia sus acciones en la península coreana, lo cual, según analistas, podría complicar aún más los ya de por sí frágiles intentos de mejorar las relaciones con Pyongyang. A pesar de los esfuerzos diplomáticos por parte de Corea del Sur, este incidente amenaza con agravar las tensiones, dificultando la búsqueda de un terreno común para el diálogo y la cooperación entre ambos países en la región.
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