China ha implementado un innovador sistema de construcción para mitigar el impacto ambiental de las obras urbanas en Pekín. El gobierno del distrito de Dongcheng ha promovido el uso de burbujas gigantes, una suerte de membranas neumáticas que cubren las áreas de construcción. Estas estructuras ayudan a reducir el ruido y el polvo, protegiendo tanto la salud de los residentes locales como el medioambiente. Con una superficie de hasta 1854,91 metros cuadrados, estas burbujas permiten una operación más silenciosa y eficiente, bloqueando más del 95% del polvo y manteniendo el nivel de ruido por debajo de los 50 decibelios. Este enfoque no solo mejora la estética de la zona, sino que también acorta los tiempos de construcción en un 20%, adaptándose a cualquier condición climática.
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