Investigadores de las universidades de Carolina del Norte y Westlake han desarrollado un ojo artificial inspirado en la biología, diseñado para mejorar la visión de máquinas como robots, coches autónomos y drones. Estos sistemas enfrentan desafíos al adaptarse a cambios bruscos de luz, un problema que los científicos buscan resolver imitando el funcionamiento de las pupilas naturales. El núcleo de este progreso es una pupila de metal líquido hecha de una aleación de galio e indio, que ajusta su tamaño automáticamente en respuesta a la intensidad lumínica, suprimiendo la necesidad de complejos programas informáticos. El prototipo incluye una retina curva con sensores, neuronas de metal líquido y una pupila adaptable que puede adoptar diferentes formas, imitando así diversas pupilas animales. Inicialmente, la precisión en el reconocimiento de imágenes ha mejorado significativamente, y se espera que, al refinar el diseño, el sistema se aplique a maquinaria que necesite una visión más cercana a la humana.
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